Por Jimena Tapia Arenas
En una Argentina atravesada por profundos cambios políticos, económicos y sociales bajo el gobierno de Javier Milei, la figura de Alfredo Leuco emerge como una voz clave en el análisis del poder y sus consecuencias. En el panorama periodístico argentino, pocos nombres resuenan con tanta fuerza y trayectoria como el de Alfredo Leuco con una extensa trayectoria en el periodismo político, Leuco ha sido testigo privilegiado de los vaivenes democráticos del país, y hoy sigue marcando agenda desde su mirada crítica y sin concesiones.
Se define como un firme defensor de la república, el periodismo independiente y los valores democráticos. Y ha sido uno de los analistas más atentos —y controversiales— a la hora de interpretar el fenómeno libertario, el ajuste económico, la relación con los sectores de poder y el vínculo del gobierno con los medios de comunicación. En esta entrevista, Leuco analiza el rumbo del gobierno de Milei, sus contradicciones, su relación con la casta política que prometió combatir y los desafíos que enfrenta la democracia argentina en este nuevo escenario. Además de la visión que le amerita del periodismo actual, el rol del periodista frente al poder y los desafíos que ejerce la profesión en tiempos de polarización y crisis de credibilidad.

P.: ¿Cómo definirías la relación del gobierno de Milei con la prensa?
A.L.: Una relación tormentosa, preocupante para el ejercicio de la libertad de prensa. Javier Milei tiene muchas cosas positivas en el plano económico, en el plano de desarmar un Estado corrupto y elefantiásico, pero en plano en relación con los medios de comunicación comete un error, se equivoca profundamente en la idea de ser agresivo, insultar a periodistas. Me parece que no lo ayuda nada, pero se ve que él está convencido, yo creo que tiene que ver con su personalidad, pero también con una táctica política, a mi criterio absolutamente errónea, porque generaliza, hace acusaciones muy falsas, más allá de los insultos o agresiones: lo más grave de todo es cuando dice: ¨ensobrados pauteros¨, porque esa es una acusación gravísima, que un funcionario público como el presidente está obligado a denunciarlo ante la justicia con pruebas y no tirarlo así alegremente a través de las redes.
P.: ¿Qué consecuencias crees que pueda tener para la democracia que un presidente ataque públicamente a periodistas o medios críticos?
A.L.: Bueno siempre hubo y siempre va a haber una tensión, porque el periodismo quiere publicar y quiere descubrir lo que el gobierno quiere encubrir, ese es nuestro motor en la búsqueda de la verdad, nuestro trabajo periodístico básico, tratar de iluminar lo que el gobierno quiere oscurecer. Esa tensión existe siempre. De hecho, en Argentina hemos pasado momentos realmente terribles. El peor momento para la libertad de prensa desde el retorno de la democracia en el 83 con el gobierno de Cristina, apeló a todos los mecanismos de persecución posible para levantar programas, para prevenir a los medios de comunicación para que echen a periodistas, castigar a las empresas privadas que ponían publicidad en determinados programas, escraches en las calles, agresiones violentas, el momento de menor libertar de prensa en Argentina fue con Néstor y Cristina Kirchner. Pero acá todavía no es registrado casos de censura directa como sí ocurrió en el caso de Cristina, de hecho, yo lo padecí, a mí me levantaron un programa de conducción, por orden de un ministro de Cristina, Julio de Vido.
El peor momento para la libertad de prensa desde el retorno de la democracia en el 83 con el gobierno de Cristina, apeló a todos los mecanismos de persecución posible para levantar programas, para prevenir a los medios de comunicación para que echen a periodistas
P.: En el 2013 usted sufrió un ataque en la Av. De Mayo, cree que tuvo que ver por su profesión como periodista?
A.L.: Sí, no te miento. Cuando murió Néstor Kirchner, a la radio en la que yo trabajaba en ese momento llegaron a la puerta 300 personas más o menos, con bombos, palos, muchos de ellos encapuchados. Yo trabajaba con Fernando Bravo, y el canto que hacían era. ¨Que suene el bombo que suene el tamborín que Fernando Bravo y Alfredo Leuco se tienen que morir¨. Eso fue una simplemente, después tuve varios incidentes. Pero la que vos te referís fue la más brutal, porque ya está probado la justicia investigó. Hubo un auto, un coche que dio la señal para que avanzaran y una motocicleta con dos personas, absolutamente vestidas de negro, estaba lloviendo con sus trajes de lluvia y con sus cascos, uno de ellos bajó y me arrancó la mochila y en esa mochila tenía mi computadora. En esa época yo no sabía cómo guardar todo en la nube, y como me resistí me pegaron con una bocha de metal en la cabeza que me hicieron sangrar y perdí gran parte de mis archivos periodísticos que tenía en esa computadora que tenía dentro de la mochila. Después en la investigación se comprobó de quién pertenecía el auto que informó a los motociclistas.
P.: ¿Con respecto a la eliminación o reducción de pauta oficial estatal a los medios tú crees que es una medida justa o una manera de adoctrinar?
A.L.: Yo estoy absolutamente de acuerdo con que los gobiernos no le pongan pauta publicitaria a nadie, los gobiernos no tienen que gastar dinero en ponerle pauta a los medios de comunicación y a los periodistas, el medio de comunicación debe vivir de la publicidad privada, y deben abrir sus páginas en los diarios, sus espacios en radio y televisión para la comunicación oficial de cosas que tengan que ver con todos los ciudadanos y no para ser política partidaria o publicidad para el gobierno. Una campaña de vacunación, todos los consejos que hacen falta para reducir los niveles de accidentes viales, por ejemplo, esas cosas el gobierno si las tiene que impulsar y a los medios de comunicación les permiten ser más transparentes y mejor y permite que las críticas sean genuinas y que nadie tenga sospechas.
P.: ¿Qué opinas de la condena de Cristina Kirchner?
A.L.: Creo que es un hecho histórico una bocanada de aire fresco que consolida la democracia y poco a poco va recuperando la confianza de los ciudadanos de la justicia que hasta ahora era muy baja y se estaba deteriorando muchísimo. Me parece que ya era hora de que alguien que ha sido jefa de la corrupción de la Argentina sea castigada para que se termine la impunidad y para enviar una señal a todos, una señal de que hay que extirpar, para que la justicia vuelva a ser lo que debe ser y para consolidar la democracia. Este fallo es absolutamente histórico, muy positivo para los que creemos en una democracia republicana con independencia de poderes.
P.: ¿Cuál es la sensación de un padre de trabajar con un hijo y verlo crecer en los medios como a usted le pasó con Diego? Hicieron un programa juntos: Los Leuco
A.L.: Mirá, creo que es una de las satisfacciones más grandes que he tenido en mi vida. Diego es la persona que más quiero en el mundo, trabajar con él fue un aprendizaje mutuo, fue un renacimiento desde el punto de vista profesional, personal como padre, verlo crecer, compartir los momentos de tensión, presiones, de discutir política y periodísticamente de que temas eran más importantes, nos fue haciendo muy bien a los dos. Obviamente somos de generaciones distintas y tenemos miradas distintas, que nos enriquecemos mutuamente.

P.: ¿Coincides con Diego en temas políticos o tienen visiones opuestas?
A.L.: No en general tenemos una mirada bastante similar de la política argentina, en el sentido no defendemos camisetas partidarias, defendemos valores, y atacamos o criticamos aquellos que lo violan, que valores: la democracia, los derechos humanos, la independencia de los poderes, la igualdad de oportunidades, el respeto por el otro, la apuesta al sacrificio y al mérito para el crecimiento de una sociedad, la propiedad privada, las relaciones en el mundo con los países democráticos y no con las dictaduras. En ese sentido, te diría que tenemos una amplia coincidencia. Sí tenemos miradas distintas en los formatos de la cobertura, en el sentido que él trabaja en streaming y yo me enteré que era el streaming gracias a él, no tenía ni idea de que era. Además, una cosa muy interesante es que él hizo un periodismo tradicional, el periodismo más político, más de urgencia y de actualidad que hago yo, pero su sueño era ser conductor de programas de entretenimiento, como lo está haciendo ahora.
Con Diego tenemos una mirada bastante similar de la politica argentina. TEnemos miradas distintas en los formatos. Yo me enteré de lo que era un streaming gracias a él. Trabajar juntos fue una de las satisfacciones más grande que me ha dado la profesión.
P.: ¿Cómo se mezcla el rol de padre con el de ser colega en una redacción o en un estudio?
A.L.: Él es mucho más relajado que yo, antes de empezar el programa que hacíamos juntos en esa época, yo estaba tenso, ansioso, nervioso, diciendo: ¨bueno vamos a repasar la rutina, cuando venga el entrevistado vos pregunta esto, yo lo otro, vamos a poner tal video..¨y él estaba tranquilo, por suerte no tiene la misma ansiedad que yo, es una persona muy reflexiva, muy serena. Después de en el recurso de quienes son los entrevistados y por donde vamos a enfocar los temas, estamos siempre de acuerdo.
P.: ¿Qué tema actual sentís que está siendo subestimado por los medios?
A.L.: Yo creo que hoy un sector del periodismo no está teniendo muy en cuenta esto que hablábamos al principio, me parece que un sector del periodismo prefiere mirar a otro lado frente a los ataques y a los insultos a los colegas que ha hecho el presidente de la nación. Muchos lo hacen porque tienen simpatía al gobierno, porque quieren que les vaya bien, pero yo creo que nuestra misión es tener una mirada crítica, elogiar las cuestiones que están bien, rescatarlas, destacarlas, pero también, enmarcar las cuestiones que también están mal para que el propio gobierno les sea útil, y el propio gobierno las pueda ir corrigiendo. Ese tema esta subestimado, no hay cobertura suficiente frente a estos insultos o esta agresividad que exhibe el presidente.
P.: Hablando de agresividad… ¿Qué opinión tienes de la publicación que hizo Javier Milei ayer por la plataforma X sobre ¨ ¿La república funciona y todos los periodistas corruptos, cómplices políticos mentirosos …?
A.L.: Creo que se equivoca profundamente, que es un tiro en los pies que se tira, que comete un error gravísimo. Ayer fue un día histórico en la Argentina donde se dio una vuelta de campana, donde la democracia empieza a reformatearse, buscando nuevos liderazgos, donde la corte Suprema de Justicia inscribió sus nombres en la historia, muchas cosas para reflexionar como un estadista. Sin embargo, se quedó en el chiquitaje, se quedó en la pequeñísima venganza contra un periodista que habrá dicho que hay un pacto, me parece que gasta pólvora en chimangos, pierde tiempo, y este es un ejemplo.
Yo soy una persona sumamente curiosa, que me gusta saber de todo, que me gusta ayudar, describir, mostrar, iluminar sectores oscuros de la sociedad, desde que empecé. Ya tengo 70 años, sin embargo, encontrar una primicia periodística, todavía me produce una profunda alegría
P.: ¿Qué te inspira a seguir escribiendo y opinando con tanta pasión?
A.L.: Bueno la palabra que acabas de usar, yo soy un apasionado de esto, yo amo profundamente mi oficio, mi profesión, desde el punto de vista periodístico, nuestro motor, el motor que nos mueve: la búsqueda de la verdad. Yo soy una persona sumamente curiosa, que me gusta saber de todo, que me gusta ayudar, describir, mostrar, iluminar sectores oscuros de la sociedad, desde que empecé. Ya tengo 70 años, sin embargo, encontrar una primicia periodística, todavía me produce una profunda alegría, acertar con una mirada analítica sobre los diferentes temas y que eso sea valorizado por los diferentes sectores de la sociedad, me pone muy contento y me produce mucha felicidad. No sé hacer otra cosa, no sabría hacer otra cosa, y me gusta todos sus soportes, he trabajado en radio, en televisión, he trabajado dirigiendo revistas, en radios de grandes tiradas, todos los soportes me gustan y los disfruto cada uno con su lenguaje y su particularidad.

P.: ¿Y cómo logras sostener tu identidad periodística durante tantos cambios políticos?
A.L.: Bueno eso tiene que ver con nuestro principal capital que es la credibilidad, para empezar, tengo una mirada absolutamente ética de la profesión, algunos de los lemas o límites que yo me impongo a mí mismo para ejercer la profesión: ¨ninguna nota se paga, ni ninguna nota se cobra¨. Tratar de tener siempre la mayor rigurosidad siempre con los datos, buscar dos fuentes independientes entre sí, para afirmar algo, y me equivoco por supuesto, pero tengo un criterio para tratar de equivocarme lo menos posible y eso me ha dado buenos resultados, que es: ¨siempre decir la verdad o por lo menos lo que yo creo que es la verdad, con rigurosidad de los datos de información, pero parado mirando cualquiera sea la información, desde el lado de las víctimas. ¨En toda noticia, generalmente hay una víctima y un victimario: desde un choque de autos en la calle, hasta por ejemplo lo de Cristina, que hablábamos, Cristina es la victimaria que ha robado a la gente y las víctimas son los argentinos, el estado, trato de dar siempre la información, pero con una mirada, parado en el lado de las víctimas.


